Si sus paredes hablasen…

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Can Culleretes

… se convertirían en el mejor profesor de historia de la ciudad de Barcelona. La historia de Can Culleretes, situado en la calle Quintana, se remonta a 1786, y a pesar de las reformas por las que ha tenido que pasar desde entonces, se nota que es un restaurante con solera.

Aunque ahora ya no, durante una época y por lo menos hasta los años 60, también era hostal. A las habitaciones se accedía por las escaleras que hay antes de llegar a los servicios de la planta baja..

En una ocasión, mi padre se hospedó allí con su familia, y bajaron al restaurante a comer, ya que se comía bien y tenían un menú económico. Lo malo, dice, que recuerda unos sabrosos pollos a l’ast girando muy cerca de su mesa, que estaban “fuera de menú” y no pudo probar. Por aquél entonces el pollo era un alimento de lujo.

Can Culleretes

La máquina de la tortura, el asador de pollos…

Me hace gracia la anecdotilla porque, por muy rico que esté el menú, debe ser una especie de tortura para un niño al que se le antoja pollo, tenerlo allí delante expuesto, girando lentamente… y tener que olerlo mientras está obligado a comer otra cosa… Espero que saliese de allí con el estómago bien contento y que luego no diese una vuelta por la calle Escudellers, topándose con el asador de pollos que hay en esa esquina del restaurante “Los Caracoles”. Por cierto, si Can Culleretes es el restaurante más antiguo de Barcelona, Los Caracoles es el segundo, tal y como reconoce este artículo, lleno de anécdotas curiosas.

historia del most de la mercè (penedès)

Con originalidad, las bodegas Tayaimgut cuentan la “historia” del most de la Mercè.

Volviendo a Can Culleretes… el año pasado por las Fiestas de la Mercè, probé allí mismo un mosto que tienen solo sobre esas fechas, que se toma bien fresquito con el postre. Tiene un sabor muy particular por la fermentación y su acidez provoca una instantánea sonrisa. Combina muy bien con el chocolate amargo. A lo mejor los sumillers se echan las manos a la cabeza por decir ésto, yo no entiendo de maridaje, pero me gusta esa combinación. Se llama el most de la Mercè, y lo suministra las bodegas Tayaimgut, del Penedès.

Este año quise volver a probarlo, así que volví sobre las mismas fechas y ya no había. Comentó la encargada del restaurante que lo habían tenido la semana del 15 de Septiembre. El año pasado lo tuvieron la semana del 24 de Septiembre (coincidiendo con las fiestas de la Mercè). A pesar de que se llame el most de la Mercè, como su elaboración depende de las fechas de la vendimia, lo pueden tener unas semanas antes o después. Hay que estar pendiente. Como premio de consolación probé un vino blanco de la misma bodega para acompañar los platos “cassolans”. Por cierto, entre ellos, unas lentejas de pescado. Sí sí, pescado. Muy ricas.

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3 Responses

  1. anita

    Tiene muy buena pinta…leyendo dan ganas de ir a catar ese mostito…muy buena recomendación.

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    • urbanrulesbcn

      Muy rico, en serio. Y más aún después de una buena comida. Pero sólo lo tienen en septiembre, según fecha de vendimia. Así que hay que “estar a l’aguait”

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