Cómo hacer una ristra de tomates

Cómo hacer una ristra de tomates
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tomate de ramellet

Si haces una ristra de tomates de colgar, podrás conservar los tomates y liberar espacio de tu maceta

Una vez los tomates ya empiezan a perder ese color verde tan intenso ya se pueden ir recogiendo de la mata y hacer las famosas ristras o enfilalls.

Concretamente, los tomates de ramellet son una variedad mallorquina de tomate de colgar. Tienen mucho jugo y son ideales para el pa amb tomàquet catalán o pa amb oli mallorquín. Con un pequeño tomate de éstos podemos untar varias llesques.

Como antes solo se consumía fruta y verdura de temporada, y los tomates en general son de primavera / verano, estos tomates de colgar permitían que aún se pudiese consumir tomate durante gran parte del invierno. La mejor manera de conservarlos era formando ristras y colgándolos en una habitación ventilada y oscura, aunque lejos de humedades.

tomates de ramellet madurando

Para hacer las ristras podemos empezar a recogerlos cuando empiezan a perder la tonalidad verde.

Aunque podemos dejar que éstos vayan madurando en la mata, si cultivamos tomate de colgar en nuestras terrazas o balcones, y vemos que la tomatera está llegando a su fin, es una buena idea recolectarlos todos y hacer una ristra. Así de paso podremos arrancar las tomateras y liberar espacio en la maceta para poder plantar otra cosa. Los tomates pueden estar aún verdes, pero tienen que haber perdido ese verde intenso que indica que ya empiezan a madurar. Es importante hacer las ristras tan pronto como hayamos recogido los tomates, ya que si esperamos a hacerlo al día siguiente, los pedúnculos estarán más secos y será más complicado coserlos.

En cuanto a los materiales para hacer la ristra, se necesita una cinta o cordel, hilo y aguja. Yo he utilizado una cinta azul, a la que he hecho un lazo en un extremo para colgarla de cualquier soporte. Así es luego más fácil controlarla y coser en ella los tomates. Simplemente pasamos la aguja por el pedúnculo del tomate y lo cosemos a la cinta, reforzándolo varias veces para que así pueda resistir su peso.

Algunos consejos a tener en cuenta son:

1.- Coser arriba los que estén más verdes, dejando los más maduros para el final. Así si algún tomate maduro llega a ponerse malo, no perjudicará al resto.

2.- Procurar que no se toquen mucho entre sí. Eso favorecerá la ventilación y alargará su conservación.

3.- Colgarlos en una habitación con poca luz, seca y ventilada. Hay que tener en cuenta que si vives en una ciudad donde la tasa de humedad es elevada como ocurre en Barcelona, el tenerlos colgados en una galería que da al exterior hará que se estropeen antes. Una buena opción es colgarlos en la cocina, aunque ésta no tenga despensa.

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