La Mona en Barcelona

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La Mona de Pascua

Finalizado el ramadán, en los días siguientes se solía obsequiar a los sultanes con dulces y huevos entre otras cosas. Así que tras los días de ayuno llegaba la munna

Nuestra Mona de Pascua viene de la palabra munna,  y la mona, más que un pastel, es un símbolo y tradición que celebran desde hace siglos varias comunidades de la zona este de España. Probablemente porque adaptarían esta costumbre de la cultura árabe cuando ésta mantuvo una mayor influencia en la península.

Ilustración de la revista “Un tros de Paper” de 1866: el padrino regala la mona de pascua al niño. La forma de este dulce era de las más clásicas, una masa de pan dulce con huevos duros.

Para comprender el paralelismo remoto entre “munna” y mona hay que tener en cuenta que, en otros tiempos, durante toda la cuaresma no se podía comer carne. Así que la mona era algo así como la recompensa que se daba a los niños tras haber aguantado bien la estricta dieta de la cuaresma. Se la regalaba el padrino al ahijado, y era una coca o masa de pan con uno o varios huevos duros. No habían más florituras. Cada región tenía su receta o forma clásica, pero los elementos comunes eran los huevos duros y la masa azucarada.

Ya en 1848, la mona en Barcelona era una tradición consolidada tal y como pone de manifiesto el Libro Verde de Barcelona, donde podemos leer:

“Las monas son en Barcelona asunto muy serio. Llámase mona un roscón de harina más o menos escogida, huevos y azúcar, en cuyo roscón están sepultados hasta un tercio de su espesor, tres, cuatro, seis y aun doce huevos enteritos y cocidos en el horno juntamente con el roscón. Cada padrino tiene obligación de regalar una mona del tamaño que le place á su ahijado, y la costumbre quiere que á falta de padrino, suplan el tio, la tia, los padres ú otra persona, de tal modo que ningun muchacho varon ó hembra quede sin su corresponidente mona. Véndense las tales en puestos fijos de calles y plazas, y en las pastelerías y panaderías, entre las cuales, como en toda clase de confecciones, figura en primera línea la panadería de san Jaime”.

Este texto de 1848 nos describe la forma e ingredientes de la clásica mona que consumían  las familias barcelonesas. Sin embargo, Barcelona ha sido una ciudad que ha aportado a la mona de Pascua un toque creativo y camaleónico. Veremos como en pocos años este clásico pastel ha ido evolucionando hasta la actualidad. Hoy en día, la mona puede ser un pastel con muñecos y figuras de chocolate o toda una construcción de chocolate. Los temas pueden ser infinitos.

La evolución de la mona en Barcelona.

Ilustración de la revista Cucut en 1902: Vemos las monas decoradas con huevos y coronadas por una figurilla en forma de mono y un banderín.

En 1867 existía una variedad de formas y gustos para elegir. Lo que tenían en común las monas de por aquel entonces era la figurilla de un mono, cosa que ha caído en desuso, pues desde hace unas décadas los animalitos de las monas suelen ser más bien pollitos o muñecos de personajes de dibujos animados. Lo que sí que se ha mantenido desde entonces es el hecho de que las monas ya se exhibían en los escaparates de las pastelerías días antes del lunes de pascua. Y este hecho causaba gran expectación. En un artículo de la publicación La Rambla (de 21 abr. 1867) podemos leer:

“Hoy es el gran día para las criaturas. Hoy les toca lucirse, señores padrinos y madrinas. Vayan por las Calles Ferrán, Rambla, Escudellers o Aviñyó y allí tienen confiterías para elegir y monas para elegir en cada una de ellas. Allí tienen una mona que toca la trompeta, una que se quita el sombrero, otra que se pone las gafas, una que baila, una que lee…. Si no se quiere con huevos duros, los hay de merengue, si las de pasta de sable no gustan compre de pasta de ensaimada o de bizcocho. ¿No les parece bien que tengan forma de tortel? Tómenla con forma de torre, de surtidor, de persona, de casa, de estrella, de la que quieran.”

Ilustración de la revista Cucut de 1907. Como vemos el pastel de la mona podía adoptar muchas formas: molinos, torres, etc. Y arriba del todo el figurín de la mona.

Como vemos, ya en 1867 las monas podían ser de varios sabores y formas. Podían llevar huevos duros (tantos como años tenía el ahijado) o en otra preparación. Podían tener forma de tortel u otra composición. Las monas se podían ver en las confiterías o en las Ramblas, pues como apunta La Vanguardia de 1890:

“Mañana y pasado se establecerán en la parte izquierda de la Rambla de los Estudios los acostumbrados puestos de venta de mona y dulces”.

Además del sabor, la altura de la mona llegó a ser otro de los puntos importantes a la hora de elegir entre una u otra. En la publicación Cucut núm. 14 (3 abr. 1902) podíamos leer:

–         Querría una mona

–         Mire, todo este aparador está lleno. Escoja la que más le guste (…) ¿Qué le parece ésta? (…) Hay de confitura de naranja (…) ¿Le gusta ésta?

–         Es demasiado alta

(…)

–         Y ésta, ¿es de su agrado?

–         Es demasiado baja.

(…)

–         Yo me quedaría ésta de bizcocho con adornos de cabello de ángel.

–         Ya es bastante bonita ésta, pero lo que no me acaba de gustar es la mona de arriba.

(…)

– Y no podría encontrar otra que moviese los brazos y la cola?

Más tarde, con el paso de los años, ya vinieron las monas únicamente elaboradas de chocolate que se han convertido en todo un gran culto. Ya en 1975 salen documentadas estas monas monumentales de chocolate, como la réplica que se hizo del buque “Bismarck”. Una mona de más de 3 metros de largo y 120 kilos de peso, obra del maestro chocolatero Pallarés.

Hoy en día, todo este surtido de monas (las clásicas, las de chocolate y las de pastel) conviven para estas fechas en los mostradores de las pastelerías. Lo que no ha cambiado desde entonces es la curiosidad que éstas suscitan y la dificultad a la hora de decidirse por una.

Para ampliar más:

Algunas monas tradicionales: la mona en Murcia, la mona en Alicante, la mona en Castellón, la mona en Valencia, la mona en Tarragona,

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2 Responses

  1. girigai

    Muchas gracias! qué curioso…me ha gustado mucho. Yo me he quedado con la de huevo duro.
    Un saludo!

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