El Sant Jordi en Barcelona

Rosa de St. Jordi

Una peculiar rosa de St. Jordi repartiendo puntos de libro. Diada de 2009.

 

Como en aquella campaña publicitaria tan sonada de la época de las olimpiadas del 92, el 23 de abril Barcelona “se pone guapa” para el día de St. Jordi. Una fiesta que lleva celebrándose en la ciudad condal de manera oficial desde 1456, día en el que se invitaban a autoridades y al pueblo a visitar el actual edificio de la Generalitat, en su jornada de puertas abiertas. Entre otros actos se veneraba al mártir “Sant Jordi”. Pero desde entonces, hasta tal y como la conocemos hoy, a esta fiesta se le han ido añadiendo más costumbres y tradiciones.

El mercado de rosas y flores

Primero vinieron las rosas y las flores. Y es que, coincidiendo con la festividad de Sant Jordi, se instalaba ese día un mercado floral junto al edificio que hoy alberga a la Generalitat. Ya en una Guía de Barcelona de 1854, en referencia a la Diada de Sant Jordi, podemos leer lo siguiente:

“El día 23 de abril, día de San Jorge, patrón de Cataluña, se manifiesta el interior del Palacio de la Audiencia territorial y antigua casa de la Diputación, edificio suntuoso y digno de verse en su zaguán y alrededores se celebra en dicho día un mercado de rosas y flores con varios juguetes de niños. En Todas las fiestas patronales de los pueblos limítrofes concurre infinidad de Barceloneses a gozar de las funciones religiosas y civiles que se dan en ellos con toda pompa, notándose especialmente en los “bailes de payeses” un lujo y riqueza de trajes y salones que puede competir con la misma capital.”

Y no tan sólo se vendían rosas y flores en este lugar, sino que también se podían encontrar algunos juguetes. Con los años también se añadieron mercadillos de objetos y libros antiguos, como describe este artículo de La Vanguardia de 1881.

La Feria del Libro

Stand libros en las Ramblas diada de St. Jordi

Stand de libros en las Ramblas de la librería “Negra y Criminal”. Diada de 2009.

El 7 de octubre de 1926 se celebró la primera Feria del Libro en Barcelona, fiesta en la que los libreros ofrecían descuentos del 10% en sus productos, a excepción de los libros de texto. Ya entonces las librerías montaban stands en la entrada de sus establecimientos. En una crónica de la Vanguardia de 1928 podemos leer:

«La fiesta del Libro», que pudiéramos llamar también la fiesta de la Cultura, se desarrolló ayer con tiempo propicio. Después de una noche que hacía presagiar un día desapacible y lluvioso, la mañana amaneció luminosa, clara… Y comenzó la simpática jornada bajo los auspicios de un día dorado y tibio. Casi todas las librerías habían exornado sus escaparates y habían colocado a la puerta, ya en la misma acera, mesas suplementarias—prolongación del mostrador—con voluminosos rimeros de libros. Todas las esquinas y gran número de paredes y vallas lucían carteles recordando a los barceloneses que había que dedicar al libro el día. Pronto cundió la animación. Hacia media mañana todas las librerías estaban concurridísimas y eran ya cuantiosas las ventas realizadas. La jornada se deslizó brillantemente hasta las siete de la noche, en que comenzó a llover, y entonces la animación decayó algo. Pero de todos modos fue un día excelente para los libreros y una jornada simpática y agradable que muestra cómo responde el público barcelonés a las iniciativas que merecen ser acogidas con afecto.

5 años más tarde, en 1931, la feria del Libro se trasladó al 23 de abril, haciéndola coincidir con la diada de Sant Jordi.

Pastel de Sant Jordi

El Pastel de Sant Jordi

Pastel de St. Jordi

El primer pastel de Sant Jordi lo creó la desaparecida pastelería “Esteve Riera” alrededor de 1920. En una entrevista, el nieto del fundador del establecimiento, comentó:

“Creamos el pastel de Sant Jordi, que no tenía nada que ver con el de ahora: un piso era de galleta y otro de mantequilla con chocolate en polvo; encima había caramelo y con un rodillo se hacían unos cuadrados. El 23 de abril se ponía la figura de Sant Jordi y una rosa hecha de mazapán.”

Con el tiempo, se convirtió en costumbre que el Gremio de Pasteleros hiciese entrega al presidente de la Generalitat el “pastel de Sant Jordi”, como relata este artículo de 1977. Y es verdad que ha cambiado: el actual pastel es rectangular y tiene 3 capas de bizcocho rellenas de nata, chocolate o mantequilla, con una cubierta de yema y decorado con las barras de la bandera. Puede llevar también una rosa de caramelo.

Pan de St. Jordi

En 1988 el artesano Eduardo Crespo creó el pan de Sant Jordi, un pan que se puede comprar para estas fechas, con sabor a queso, nueces y sobrasada. Un alimento realmente “hipercalórico”… pero “un día es un día”.

Más Sant Jordi en:

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