La Luna gusta

La Luna de Júpiter

La Luna de Júpiter, al fondo, y su terraza

La Luna de Júpiter siempre gusta. Para empezar, está en uno de los rincones más bonitos de Barcelona, la Plaça dels Traginers, con sus restos de muralla romana.

Así que si hay suerte de tener sitio en la terraza, te sentirás como en un pequeño refugio urbano lejos del estrés que se vive unas calles más abajo: Vía Laietana o Passeig de Colom.

Aunque dentro también se está muy a gusto, y también gusta. Las lámparas de sal hacen su efecto, así como la música de fondo y el amiguismo de los camareros. Todos estos elementos, sin que uno se de cuenta, van seduciendo. Probablemente repetirás.

La Luna de Júpiter

el ambiente ya genera un buen karma

Si llevas a alguien a cenar también gusta. Entre varias opciones, tienen pasta casera del día, con alguna salsa creada y dedicada a sus camareros o amigos, como la salsa Gastón en honor al pintor Gastón Loidi, que tantos ratos ha compartido en la Luna y algún cuadro queda de testimonio en la pared. Las tartas caseras también gustan y no empalagan. Y al igual que vemos cada día a la luna de una manera diferente (me refiero ahora a la luna lunera, porque las de Júpiter, no las veo a simple vista) el panqueque que ofrecen varía de sabor cada día. Así lo anuncia la carta: panqueque salado (crepe) el de hoy… no es el mismo que el de ayer… (y es diferente del de mañana)…

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