Y de repente, un Masaje Thai

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El desarrollo de la técnica mediante la práctica es imprescindible. Se puede empezar practicando con los conocidos. Los que aspiren a profesionales, seguro que ampliarán su lista de amigos.

 

Poloniuk – El pasado sábado 8 de Febrero fuí invitado a un seminario de 7 horas sobre Masaje Tradicional Tailandés en la escuela Shivathai de Barcelona. En concreto, asistí al quinto de los 10 seminarios que imparte el centro para certificarse como terapeuta especialista en Masaje Tailandés Estilo del Norte. Un tipo de masaje que se sirve del cuerpo del terapeuta como herramienta para aliviar las tensiones y bloqueos energéticos del receptor.

Yo no tenía ninguna experiencia previa en materia de masajes más allá de la fisioterapia casera. Esa en la que uno se frota apresuradamente una parte del cuerpo para eliminar el dolor tras un porrazo con algún mueble, como hace Jackie Chan cuando la caga en sus tomas falsas de acción. De manera que me limité a presentarme en la puerta de la escuela dignándome a cumplir con los requisitos exigidos: algo de ropa cómoda, un bolígrafo y papel. Incluso cumplí en puntualidad. Un aspecto que César Ariel, director y fundador de Shivathai en 2010, creo que valora para cubrir sin prisas todo el temario de cada sesión.

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César haciendo la demostración de una secuencia con la colaboración de Noemí como receptora.

 

Tras el pertinente cambio de indumentaria, los 16 asistentes allí presentes fuimos entrando en la sala principal. Una estancia amplia, protagonizada por un acogedor suelo de parquet y unas esterillas naranjas a juego con la pared. Y el lugar en el que la incertidumbre que traía de casa fue dejando espacio, rápidamente, para mi curiosidad. Ya fuese por la luz natural que entraba por las ventanas a la calle Pelai, por la suave música de relajación que sonaba, o por las 14 mujeres que se congregaron en el seminario, aquello pintaba interesante.

Superada la tontería inicial, traté de concentrarme en el propósito de mi la misión: comprender la envergadura de la tarea en la que me había enrolado. Porque hacer masajes parece fácil. Al fin y al cabo, siempre he creído que conseguir algo de alivio con un estrujón no es tan difícil. Pero hacer masajes bien de verdad, conociendo lo que se consigue en cada momento, y cómo se optimizan, es otra cosa. Y allí estaba yo, convencido de mi facilidad, rodeado de alumnos con más experiencia que acumulaban algunos seminarios encima. Pero qué diablos. Pensé que eso tampoco iba a detener mi pusilánime esfuerzo por simular soltura y determinación.

A medida que se sucedían las detalladas explicaciones prácticas del director, más temprano que tarde comprobé que encajé con gran maestría en mi lógico puesto de farolillo rojo. Porque a pesar de que todo lo que nos enseñaba era fácil de comprender, se requiere práctica y más practica para hacerlo eficientemente. Nada más. Bueno. También algo de sensibilidad para valorar cosas como las fuerzas en su justa medida, o la posición relativa de uno mismo en cada momento. Pero tuve el soporte continuo de los amables y atentos Roger y Noemí para allanar mi camino en eso. Hasta los odié un poco por su paciencia conmigo. Y como infatigables asistentes de César, también los envidié por ser los receptores, en numerosas ocasiones, de las demostraciones de experiencia y talento de este maestro del masaje tailandés.

Mi genuino peloteo al equipo de la escuela no termina aquí. César, un menudo chaval argentino de 37 años y aspecto de esbelto monje Shaolín, se mueve como un gato. Todo él es una natural combinación de suavidad y precisión sin esfuerzo aparente. Ni real, en su caso. Porque tal y como él mismo mostró, el aprovechamiento de la mecánica de pesos y equilibrio del propio cuerpo es lo que caracteriza al buen terapeuta. Aquél que, además de cumplir su objetivo terapéutico con el cliente, es capaz de extraer tanto beneficio energético y equilibrio como el receptor obtiene de los masajes. Y en su caso particular, el del masajista que desgrana auténticas coreografías que, a su vez, no interrumpen el estado de trance ni el contacto físico continuo con el masajeado.

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Si al leer “intercambio de parejas” has sonreído, es que eres carne de masaje tailandés. Practicarlo no es lo mismo que leerlo. Los singles ya están tardando en apuntarse.

Otro de los aspectos destacables del seminario para mí fue, sin duda, el aleatorio intercambio de parejas para practicar los masajes en turnos. Primero como terapeutas, y luego como receptores. Una y otra vez. Así, 4 fueron las parejas que tuve, incluyendo la que me acompañó desde casa. Una diferente para cada una de las 4 secuencias de ejercicios que se repartieron entre mañana y tarde, y que componían este seminario dedicado íntegramente a las secuencias con el cuerpo del receptor en posición boca abajo. Un nombre que, al tiempo de ser también sugerente, resumió el repaso de secuencias desde los pies hasta el cuero cabelludo con la cara mirando hacia el suelo. Y que combinado con el placer de la experiencia, me invitó, en más de una ocasión, a pegarme una soberana sobada a pierna suelta.

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El equipo de la escuela al completo (de izquierda a derecha): Roger, César, Noemí y Agustí (recién titulado como terapeuta tras completar sus estudios).

Entrar en muchos más detalles ahora sobre lo aprendido no tiene cabida aquí. Recomiendo, sin más, que los interesados echen un vistazo al programa de seminarios y vídeos demostrativos en la página de la escuela y se pongan en contacto pensándoselo poco. Porque incluso para un aprendiz casual como yo todo terminó en un saludable aprendizaje interior. Certificado por un diploma que me recuerda ahora que sí, que yo estuve allí.

– Poloniuk –

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7 Responses

  1. Lourdes Garcia Millan

    Que grande eres Cesar!! Que voy a decir, para mi el Masaje thai ha sido y es indispensable en mi vida. No hay reunion familiar o de amigos que no tenga que hacer aunque solo sean 5 minutos.
    La gente a veces me pregunta si no me cansa hacerlos, y siempre digo que precisamente el thai no, porque mientras hago el Masaje tambien estoy trabajando mi cuerpo.
    Un gran besazo y animo a todos a probar la experiencia con shivathai,

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  2. Karina Encina

    Hola Cesar .un gusto de saludarte…te cuento q soy de chile..alguna posibilidad de aprender desde aca????

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    • César

      Hola Karina, tenemos un programa online llamado “Domina el Masaje Thai” con más de 30 videos, donde puedes aprender 5 rutinas completas de masaje tailandés. Contamos ya con varios miembros de Chile de hecho. Si quieres más información escríbeme a contacto@shivathai.net. Saludos!

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  3. Hugo de la Torre Velazquez

    Rebelador é ilustrativo el relato de Poloniuk

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    • urbanrulesbcn

      Gracias por tu comentario Hugo, nos anima a seguir contando nuestras experiencias…

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